Esqueleto

Al igual que los tejidos esqueléticos están organizados para formar huesos, los huesos están organizados o agrupados a su vez para formar las partes principales del sistema esquelético, que describimos a continuación. Los huesos rígidos están enterrados en los músculos y en otros tejidos blandos, dando así soporte y forma al cuerpo como un todo. El conocimiento de las relaciones de los huesos entre sí y con otras estructuras corporales ofrece una base para conocer la función de muchos otros órganos. Por ejemplo, el movimiento coordinado sólo es posible gracias a la forma en que los huesos se articulan entre sí y en que los músculos se unen a los huesos. Además, conocer la situación de los huesos en los tejidos blandos ayuda a localizar e identificar otras estructuras.

El esqueleto del adulto está formado por 206 huesos independientes. Como consecuencia de ciertas anomalías, como costillas supernumerarias o el fracaso de ciertos huesos pequeños para unirse durante el desarrollo, pueden producirse variaciones en el número total de huesos.

En el capítulo 7 tratamos de los tipos fundamentales de tejido esquelético, como el hueso y el cartílago. Las comparaciones entre las características estructurales y funcionales del hueso denso (compacto) y esponjoso (trabecular) permiten estudiar en este capítulo cada uno de los huesos y sus relaciones en el esqueleto. El capítulo 9 le permitirá dar un paso más en sus estudios al analizar las articulaciones, es decir, la forma en que se unen los huesos.