Unos de los mejores indicadores de la calidad alcanzada en materia de salud infantil, es la tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años. Se sabe que globalmente el 44 % de las muertes acaecidas en los primeros 5 años de la vida ocurren en el período neonatal; de ahí, la importancia que se le concede a la atención del recién nacido para poder reducir tan importante indicador.

Más del 80 % de todas las muertes neonatales son debidas a tres condiciones prevenibles y perfectamente tratables; estas son: las complicaciones vinculadas a la prematuridad, las relacionadas con el trabajo de parto y el parto mismo (incluida la asfixia perinatal) y las infecciones neonatales. Existen diversas intervenciones posibles para prevenir las muertes por tales causas, con un costo-efecto que ha sido plenamente demostrado, pero se requiere de equipos de trabajo bien entrenados y equipados para poder acometerlas.

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