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Varicela

La varicela y el herpes zoster son producidos por el mismo virus y aunque las características clínicas son diferentes, las lesiones son indistinguibles desde el punto de vista histológico y las respuestas inmunitarias corresponden a estimulaciones primaria y secundaria, respectivamente. La varicela es una enfermedad generalizada, benigna, muy infectante, que desarrolla un exantema característico y afecta fundamentalmente a los niños menores de 10 años. El herpes zoster es una afección localizada en los ganglios sensoriales con lesiones cutáneas segmentarias, benigna, y se presenta en quienes han padecido antes varicela.

Clinica

La varicela es una enfermedad que empieza con el exantema, a diferencia de la viruela que manifiesta pródromos muy evidentes; en los adultos, en quienes la varicela es menos benigna, puede haber una fase prodrómica y cuando eso ocurre el exantema es muy profuso.

El exantema se caracteriza por elementos en diferentes periodos de evolución; la fase de maculopápulas dura pocas horas; las vesículas que primero parecen limpias, rápidamente se umbilican, no permanecen con líquido más de 1/2-1 día y luego pasan a ser costras.

La distribución tiende a ser centrípeta; los elementos son más profusos en el tronco; más frecuentes en los brazos y muslos que en los antebrazos y las piernas; en la cara es menos intenso en la parte superior que en la inferior. La agrupación de las lesiones favorece las partes no expuestas y los huecos de flexión; excepcionalmente aparece en las palmas de las manos y plantas de los pies; su presencia en esos sitios es un elemento de severidad y en ocasiones se le observa en los casos de hospital.

Es característico que ocurran varios brotes (“cosechas”) de lesiones cutáneas que contribuyen al pleomorfísmo de los elementos; suele haber tres a cuatro brotes, pero en los casos graves, pueden aparecer más de siete. Es frecuente encontrar lesiones en la boca y en el paladar duro; cuando el exantema es muy abundante, las amígdalas se cubren de lesiones coalescentes que pueden semejar una amigdalitis aguda.

La etapa de costras suele ser pruriginosa y en esta fase ocurren las infecciones secundarías que dejan cicatrices discretas. Si la lesión se presenta en un párpado, puede haber edema; la localización laríngea provoca disfonía, y en la vulva la irritación y el prurito con la infección secundaria pueden llevar a una vulvovaginitis.

Las manifestaciones de índole general en la varicela habitual son muy leves; consisten de fiebre menor a los 38°C por 3 a 5 días, anorexia de poca intensidad, cefalea moderada y dolor faríngeo de poca intensidad. En los adultos, además de las manifestaciones prodrómicas como fiebre, dolores musculares, cefalea y a veces disnea, en la fase de exantema suelen presentarse escalofríos, adinamia y persistencia de los dolores musculares.

Las manifestaciones clínicas del herpes zoster son fundamentalmente cutáneas; se inician con dolor en una metámera el cual adopta dos tipos: profundo y moderado o superficial con sensación de quemadura; en ocasiones se asocian ambos tipos álgicos. En algunos casos se asocian hipostesias o parestesias y cuando ocurre anestesia cutánea con el dolor, se habla de “anestesia dolorosa”. Hay trastornos vasomotores en la misma zona, ~v.gr:. suspensión de la sudación y aparece adenopatía regional. Las manifestaciones dolorosas pueden preceder a la aparición de las lesiones cutáneas en uno a cinco días.

La erupción es de carácter eritematoso inicial con vesiculación fina ulterior; ocurren varios brotes, pero el primero es el más importante y las lesiones están secas en un término de siete a 10 días.

El sitio de aparición en más de dos terceras partes es en el tórax; en una serie de 416 casos, el tórax estuvo afectado en 284 (65.5%); la región lumbar en 57 (13.8%); la cervical en 47 (11.4%); el trigémino en 22 (5.6%) y la sacra en seis (1.4%). La localización es casi siempre unilateral.

Las manifestaciones generales son muy discretas; hay apenas febrícula; la cefalea, la rigidez de nuca y el malestar general son pasajeros; es muy frecuente que la adenomegalia regional sea dolorosa.

El examen de líquido cefalorraquídeo muestra aumento de las proteínas y leucocitosis discreta a expensas de mononucleares; en otras ocasiones, el examen del líquido puede ser normal.

El ataque de herpes zoster dura de 10 a 30 días y por lo general no deja secuelas; en 12% de los casos y principalmente en los enfermos de edad avanzada, quedan secuelas de dolor y, a diferencia de la varicela, donde los segundos ataques son la excepción, en el herpes zoster se registra con frecuencia dos o tres ataques en el mismo enfermo.

La capacidad teratógena de la varicela es muy escasa. Dumont realizó una observación prospectiva en 24 mujeres embarazadas que padecían varicela durante la gestación, la mitad de ellas durante el primer trimestre; el porcentaje de malformaciones congénitas fue de 1.8% versus 2%-3% que sería de esperarse en la población general.

Fuente

Kumate, J. and Gutiérrez, G. (2009). Infectología clínica Kumate-Gutiérrez. México, D.F.: Méndez Editores.

 

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