Obesidad

Tratamiento

medidas higiénico-dietéticas

El tratamiento no farmacológico consiste en modificar la conducta del paciente en lo que respecta a dietas y ejercicio.

Una disminución de 500 a 1 000 kcal/día representará una pérdida de 0.5 a 1 kg por semana.

Se recomienda que las dietas contengan 55% de hidratos de carbono (a partir de cereales, frutas y vegetales), 15% de proteínas y 30% de lípidos.


El ejercicio aeróbico ofrece múltiples beneficios: promueve la pérdida de peso, disminuye la obesidad abdominal, mejora la condición cardiorrespiratoria y reduce tanto el riesgo cardiovascular como la resistencia a la insulina.

Además, retrasa la aparición de diabetes mellitus en pacientes con intolerancia a la glucosa, incrementa la movilidad en individuos con
artritis, disminuye el riesgo de hipertensión y reduce la grasa corporal.

Se recomienda realizar un promedio de 150
min/semana divididos en 5 días.

Farmacológico

El tratamiento farmacológico se sugiere para pacientes con un IMC ≥ 30 kg/m2 o para aquellos con un IMC > 27 con comorbilidades.

Entre los fármacos más comunes están los inhibidores de la lipasa gástrica, como el orlistat (120 mg/día).


Otro fármaco que se usa en la obesidad es la sibutramina, la cual está contraindicada en pacientes con hipertensión arterial mal controlada; su uso condiciona el monitoreo periódico de la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Otros fármacos que se emplean como alternativa terapéutica son fluoxetina y sertralina.

La meta inicial debe ser una reducción de 10% sobre el peso corporal.

La metformina es un fármaco de primera línea para pacientes diabéticos, cuyo uso se recomienda en combinación con el orlistat y la sibutramina, pues induce una pérdida ponderal cercana a 5%.

Quirúrgico

La cirugía bariátrica constituye el tratamiento actual más efectivo para la obesidad, pues reduce y mantiene la pérdida de peso.

Las indicaciones incluyen pacientes con un IMC ≥ 40 kg/m2 o pacientes con un IMC > 35 kg/m2 con comorbilidades.


Existen diferentes alternativas quirúrgicas, pero actualmente se reconoce a la derivación gastroyeyunal como el estándar de oro; esta técnica tiene un componente restrictivo y uno malabsortivo.

Los pacientes sometidos a ella experimentan no sólo una pérdida sostenida de peso, sino que además tienen una marcada mejoría clínica en
hipertensión, diabetes mellitus, valores de colesterol y triglicéridos.

Dentro de las contraindicaciones están la enfermedad arterial coronaria inestable, la enfermedad pulmonar severa, la hipertensión portal, el hecho de contar con múltiples cirugías abdominales, las hernias incisionales complicadas y la neoplasia.

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